martes 17 de mayo de 2011

Por qué renunciamos al PS


Apenas transcurridos unos días del cierre del XXIX Congreso del Partido Socialista de Chile, hemos decidido renunciar a nuestra militancia en ese partido, al que ingresamos con la esperanza de cumplir con nuestro sueño de hacer de Chile y de América Latina una sociedad más justa, democrática e igualitaria, en que todos y todas pudiéramos acercarnos a nuestra plena realización personal y colectiva.

El origen de nuestra decisión radica en la convicción de que no es posible cumplir nuestras aspiraciones de transformación social por medio de un partido cuyas prácticas ya no corresponden a las necesidades, aspiraciones e intereses de los trabajadores y trabajadoras, de los estudiantes, de los pueblos originarios, de los que combaten por una educación pública democrática, laica y de calidad; de quienes luchan por la recuperación de nuestras riquezas básicas, por una justicia ambiental, por los derechos humanos, contra la discriminación de género, étnica o de cualquiera otra naturaleza.

Esas viejas prácticas, legitimadas en un lenguaje tecno-burocrático, no hacen sino que reproducir en el seno de la organización la dinámica propia de la sociedad capitalista, llevando a renunciar, de manera irreversible, al proyecto socialista. No es posible esperar cambios ni conductas coherentes con la praxis socialista en un partido en que los ya escasos militantes se encuentran sumergidos bajo la enorme masa pasiva e indiferente de personas cuya actividad política se reduce a ser meros electores de dirigentes designados previamente por los equipos que manejan la máquina interna de poder.

De aquí entonces el espíritu burocrático, el conservadurismo y la sumisión de la cúpula dirigente a los poderes fácticos que gobiernan el país. De estos dirigentes es imposible esperar transformaciones que vayan más allá de la retórica discursiva, cautivos como están de sus compromisos con las prácticas alienantes de un sistema de relaciones sociales basado en la explotación inmisericorde de los seres humanos y la naturaleza; un sistema que mantiene a Chile en condiciones de extrema desigualdad, con altos niveles de exclusión y discriminación social y política y destrucción sistemática de los ecosistemas. Los males del PS no son más que una extensión de las falencias de la Concertación, agotada como fuerza progresista, al dejar de representar a aquellos y aquellas que confiaron a ella sus sueños de ampliación democrática y justicia social.

Se hace indispensable constituir un nuevo espacio en que converjan aquellas fuerzas sociales y ciudadanas que estén en lucha por la igual dignidad de todo ser humano, por libertades para todos y todas, por el respeto a los derechos humanos, por una democracia participativa y deliberativa en todos los dominios de la vida social, por la ampliación de los derechos de los trabajadores y trabajadoras y el respeto de su dignidad; por la defensa del medio ambiente, por la diversidad cultural y de género, por los derechos de los pueblos originarios, por la consideración de los intereses de las regiones; en fin, un espacio de convergencia de todas las fuerzas que estén en contra del capitalismo en su cara neo liberal y consideren que otro mundo es posible.

Estamos dispuestos a contribuir a la fundación de una nueva fuerza de izquierda, orgánicamente vinculada a las luchas en contra de la globalización capitalista; que participe activamente en los movimientos sociales, y que sea capaz de entender la alianza con otras fuerzas sociales y políticas sobre la base de la acción común en vistas a construir un nuevo orden social libertario, igualitario y democrático en Chile y Latinoamérica.

José Aguilera
Sergio Alvarado
María Gabriela Andino
Rubén Andino
Gregorio Angelcos
Joaquín Bustamante
José Miguel Canihuante
David Contreras
Claudio Corvalán
Luis Cruz
Juan Carlos Durán
José Miguel González
Lorenzo González
Silvia Lagos
Patricia Matamala
Patricio Merino
Reinaldo Mura
Dante Notari
Guillermo Pulgar
Ricardo Rivera
Jorge Wong
Santiago

mayo de 2011


Con una Izquierda política, social y cultural protagónica, Chile será otro Chile !!!
www.lanuevafuerzadeizquierda.cl

miércoles 26 de enero de 2011

Que comemos los chilenos

¿Qué comemos los chilenos?
¡Al rico veneno!

Ruben Andino Maldonado
Punto Final


Impulsado por la codicia, el capitalismo ha convertido la alimentación en una industria millonaria. Para maximizar sus ganancias, utiliza de manera creciente productos químicos y transgénicos que dañan la salud del ser humano. Literalmente, a diario estamos comiendo veneno, por la alta toxicidad de algunos componentes de los productos que se consumen. En el mundo cuatro empresas controlan el 80 por ciento de la biotecnología, el 23 por ciento del mercado de los plaguicidas y el 10 por ciento de la producción transgénica. Sus utilidades anuales llegan a la cifra sideral de más de 24 mil millones de dólares.
La reciente denuncia de que Nestlé y Watt’s producen en Chile alimentos contaminados con pesticidas ha puesto en evidencia la falta de regulación y controles sobre la calidad de estos productos, con consecuencias nocivas para la salud de la población y efectos todavía no bien dimensionados para nuestra condición de país exportador de alimentos primarios o industrializados.

Un análisis de la organización de consumidores Liga Ciudadana midió residuos de pesticidas en alimentos procesados que contienen entre sus ingredientes frutas, verduras, hortalizas y/o cereales, a través de un estudio de laboratorio realizado a colados para bebés contaminados con Iprodione, un fungicida tóxico de uso agrícola. El análisis mostró además componentes de la misma naturaleza en una sopa en polvo para adultos mayores del programa “Años Dorados”, del Ministerio de Salud y en un jugo de naranjas Watt’s, que tenía trazas de Carbaryl. La veracidad de los antecedentes detectados fue ratificada por el análisis realizado por el Instituto de Salud Pública (ISP) a las mismas muestras sobre las que se realizó el estudio de la Liga, y por una contramuestra practicada a otros lotes del mismo producto.

La doctora Cecilia Castillo, encargada técnica del estudio en la Liga Ciudadana, afirma que los plaguicidas son usados ampliamente en la agricultura, principalmente en el periodo de cosecha y que sus consecuencias dependen en gran medida de las prácticas productivas y del control de estos procesos. “Si encontramos altos niveles de contaminación en el producto final, podemos presumir que la cantidad de pesticida que entró al proceso inicial de producción era mayor” señala.

Respecto a los efectos, la doctora -pediatra y nutrióloga- precisa que no se trata de que comamos algo y nos afecte al día siguiente. El riesgo es crónico y se manifiesta posteriormente, por acumulación, en trastornos neuro-cognitivos, cánceres y alteraciones de tipo endocrino e histológico. Y las etapas más cruciales en ese sentido son la infancia y el embarazo; porque en los primeros años de vida, el sistema nervioso está en pleno proceso de formación y los niños tienen márgenes mucho más bajos de tolerancia a estas sustancias.

Luego de recibir a los directivos de la Liga Ciudadana, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, se comprometió a encargar análisis periódicos a los productos que contienen como ingredientes frutas, verduras u hortalizas, y a establecer a partir de junio de este año normas que regulen la presencia de pesticidas en los alimentos procesados. Para que estos controles y regulaciones surtan efecto se necesita también monitoreo de estos agentes químicos realizados por el Ministerio de Agricultura a través del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

La denuncia tiene precedentes

La contaminación de productos alimenticios con agroquímicos tóxicos no es nueva. En junio de 2010 otro análisis de residuos encargado por Canal 13 de televisión al laboratorio Andes, ya había revelado que los chilenos estamos consumiendo hortalizas contaminadas con plaguicidas capaces de generar cáncer y otras enfermedades crónicas. En este caso se constató la utilización de plaguicidas que han sido prohibidos en la Unión Europea o clasificados como tóxicos o peligrosos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un conjunto de 36 muestras de espinacas, lechugas, tomates y pimentones adquiridas en la Vega Central y en los supermercados Jumbo y Líder fueron analizadas por el laboratorio Andes Control y el resultado no fue nada alentador. En espinacas, pimentones, lechugas y tomates, el 20 por ciento de la muestra no cumplió la norma chilena sobre Límite Máximo de Residuos de Plaguicidas Permitidos (LMR); aunque la regla nacional es menos exigente que la de países desarrollados. De acuerdo al análisis, un 44 por ciento de los productos examinados no podrían ser consumidas en la Unión Europea y un 61 por ciento no cumplía con las normas vigentes en Estados Unidos.

Según María Elena Rozas, coordinadora de la Red de Acción de Plaguicidas (RAP-Chile), “estamos muy lejos de las normas de Estados Unidos y de los países europeos en materia de control de plaguicidas en alimentos y su denuncia. Existe entre muchos agricultores la práctica habitual de aplicar sobredosis de pesticidas para asegurar su producción”. Recuerda que en un solo ejemplar de tomate se detectaron siete: clortalonil, fenhexamid, tebuconazole, acetamiprid, boscalid, pyraclostrobin, thiametoxam; y en una lechuga ocho: acetamiprid, carbendazim, imidacloprid, metomilo, tiametoxam, tiofanato metil, cihalotrin lambda e iprodione.

Según María Elena Rozas, la situación afecta también a los trabajadores y trabajadoras agrícolas. Las autoridades han decidido ignorar el impacto en los consumidores, ya que en la última década sólo se ha realizado un estudio público de residuos en frutas y hortalizas en 2006, cuyos resultados fueron retenidos por largo tiempo. Los únicos estudios anteriores conocidos los realizaron el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) en 1994 y el Instituto de Salud Pública en 1999/2000. Ambos evidenciaron malas prácticas agrícolas y el uso de plaguicidas dañinos para la salud y con efecto cancerígeno.

El doctor Ricardo Uauy, presidente del Comité Científico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y especialista en temas de alimentación, propone instaurar un sistema de vigilancia de inocuidad alimentaria. Enfatiza la necesidad de monitorear de manera regular la contaminación con sustancias tóxicas. Uauy alertó sobre el estudio de Liga Ciudadana e invitó a la autoridad sanitaria a ejercer controles periódicos. Señaló que los efectos de los plaguicidas se dejan sentir tras largo tiempo y que es muy difícil relacionar causa con sus eventuales efectos; lo que se come hoy puede incidir en un futuro cáncer años después. El doctor Uauy enfatiza que Chile está a ciegas en materia de inocuidad y que se deben definir normas que permitan conocer los efectos sobre la salud.

Alimentos de origen animal en lista roja

En la industria productora de alimentos de origen animal es habitual el uso de antibióticos de manera indiscriminada para prevenir epidemias de origen bacteriano que pudieran afectar a cerdos o aves, hacinados en planteles en los que el contagio suele ser vertiginoso. También es frecuente el abuso de antivirales para moderar el efecto de enfermedades como la gripe porcina o aviar. Ambos virus han dado origen a nuevas variantes que han terminado por afectar al ser humano.

Los mismos peligros se ciernen sobre la industria salmonera, en la que también es frecuente el uso de antibióticos y existe la posibilidad de epidemias virales que pueden terminar por afectar a las personas. De manera periódica se sabe de brotes de la anemia infecciosa del salmón (virus ISA) en el sur de Chile. ISA es un virus parecido a la influenza que hasta ahora no afecta a otros peces, especies marinas o a seres humanos; aunque nada asegura que no suceda en el futuro. El virus se presentó por primera vez en Noruega en 1984 y en Chile en 2007, en un centro de cultivo ubicado en la isla Lemuy, Chiloé. El más reciente brote ocurrió en noviembre de 2010 en Puerto Natales, Región de Magallanes.

El director del Centro Ecoceanos, Juan Carlos Cárdenas, considera inaceptable que cada vez que mueren salmones por efecto del ISA, las empresas comercialicen subrepticiamente en forma masiva salmones provenientes de brotes virales. Cárdenas responsabiliza a las autoridades del Servicio Nacional de Pesca de minimizar las violaciones a la normativa que estas empresas realizan en perjuicio de la población.

Transgénicos en la mira

Existe creciente preocupación por la producción y comercialización de alimentos que contienen entre sus ingredientes productos genéticamente modificados, porque no se conocen cabalmente sus efectos para la salud humana y el ecosistema, aunque ya comienzan a vislumbrase algunas consecuencias para la salud.

Los transgénicos son seres vivos del mundo animal o vegetal producidos de manera no natural, que tienen en su composición al menos un gen de otra especie que ha sido introducido mediante un proceso de manipulación genética, para implantar en ese nuevo ser creado por el hombre ciertas características que se desea potenciar, como la resistencia a ciertas enfermedades o su velocidad de crecimiento.

Actualmente el Estado chileno está empeñado en subsidiar proyectos orientados a agregar valor a la producción agropecuaria y para ello está desarrollando, con el apoyo del BID, un Programa Nacional de Biotecnología, que incluye el desarrollo de organismos transgénicos.

Aunque todavía no se comercializan en el mercado interno, el país permite la multiplicación de semillas transgénicas, producidas mayoritariamente por la transnacional Monsanto. Chile es el 5º productor mundial de semillas y el 70 por ciento de esa producción es transgénica. El SAG determina los lugares donde se pueden cultivar para su exportación al Hemisferio Norte, como semillas de contra-temporada. Autorizó en 2010 el cultivo de semillas transgénicas en unas 30 mil hectáreas, e hizo pública una lista con la superficie autorizada en cada región, pero no informó su ubicación exacta. Organizaciones campesinas solicitaron esta información a través del Consejo para la Transparencia, que en julio del año pasado conminó al SAG a entregar la ubicación precisa de los cultivos. Las organizaciones también recurrieron a la justicia y el caso se ventila en tribunales.

La falta de información sobre los lugares en que se producen semillas transgénicas en Chile atenta contra la incipiente agricultura orgánica (sin pesticidas ni transgénicos), ya que estas semillas genéticamente modificadas pueden contaminar esos productos a través de la polinización. También dañan el medioambiente natural, ya que inciden en la reproducción natural de otros vegetales, insectos o microorganismos.

Los vegetales transgénicos se pueden cruzar con sus similares en estado natural y empobrecen de manera irreversible la variabilidad genética. Se dijo que por obra de los transgénicos aumentaría la productividad y disminuiría el uso de pesticidas, pero estos supuestos no se han cumplido. En Uruguay, Brasil o Argentina hubo inicialmente aumento de la productividad y bajó el consumo de pesticidas, pero con el tiempo disminuyó el rendimiento y volvió a incrementarse el uso de pesticidas.

Las empresas dicen que los transgénicos son inocuos, que mejoran el rendimiento y que aportan calidad nutritiva; pero se niegan a rotular su presencia en los alimentos. Flavia Liberona, directora ejecutiva de la Fundación Terram, defiende el derecho de los consumidores a saber y elegir. Por esta razón, exige rotular en los alimentos que se venden el uso de transgénicos. “Sospechamos que cualquier producto que contenga maíz o soya tiene altas posibilidades de ser transgénico. Además, se rumorea que un porcentaje alto del trigo que ingresa a Chile es transgénico y eso nos lleva a la sospecha de que el pan que estaríamos comiendo puede tener componentes de esta naturaleza”.

¿Chile potencia alimentaria?

Terram junto a Cenda y el Canelo de Nos desarrollan el programa Potenciando Ciudadanía, financiado con recursos de la Unión Europea, que busca abrir debate sobre el slogan gubernamental “Chile potencia agroalimentaria y forestal”. Flavia Liberona precisa que en materia de alimentos, el país tiene que producir más calidad y no mayor cantidad, porque nuestra superficie cultivable es muy limitada. Agrega que no se puede hablar de “Chile potencia alimentaria”, cuando se constatan los efectos ambientales asociados a un tipo de producción agrícola, forestal o acuícola que estimula el monocultivo, usa de manera masiva pesticidas y transgénicos y establece condiciones laborales abusivas para sus trabajadore.

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 727, del 21 de enero al 3 de marzo, 2011)
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domingo 23 de enero de 2011

Izquierda chilena da un paso importante para su reunificación




Más de 200 personas se reunieron el sábado 22 de enero en el Centro Ecuménico Diego de Medellín de Santiago, en la primera asamblea pública de la Iniciativa Por Más Izquierda, un nuevo referente político y social que agrupa a pequeñas agrupaciones de izquierda, dirigentes de organizaciones sociales y personas sin militancia política.

A la reunión, convocada por algunas personalidades públicas como el ex candidato presidencial Jorge Arrate y el periodista Manuel Cabieses, adhirieron el diputado socialista independiente Sergio Aguiló y organizaciones políticas como: el Movimiento Nueva Izquierda, la Izquierda Cristiana, la Acción Socialista Allendista (ASA)y el Partido Socialista Allendista.

En una sala atiborrada de personas, hubo consenso entre los asistentes sobre la necesidad de agruparse local y regionalmente para construir una propuesta organizativa que permita desarrollar desde la base social un referente que agrupe a quiénes aspiran a desarrollar una propuesta democrática y popular, que sea una alternativa al capitalismo en su fase neoliberal. El referente volverá a reunirse en marzo para seguir dando forma a esta iniciativa.

Entre los temas debatidos estuvieron: la necesidad que tiene la izquierda de volver a la base social, la ruptura con las concepciones autoritarias y la necesidad de incorporar nuevos temas como los relacionados con la contaminación ambiental o los derechos de los pueblos indígenas a su repertorio de propuestas.

El nuevo referente será encabezado por un Equipo Coordinador, presidido por Jorge Arrate. Este Coordinador "asumirá el desafío de promover el proceso de constitución de la Fuerza Política en el país, generando los espacios de diálogo e intercambio de todas y todos los que asuman este desafío para definir en forma democrática su organización, su estrategia y sus proposiciones mediante una Asamblea Nacional Fundacional que aspiramos a concretar en el corto plazo".

jueves 15 de julio de 2010

Cuesta abajo en la rodada


Rubén Andino
Publicado en Revista Punto Final Nº 713



“Arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser….”
(Fragmento del Tango Cuesta Abajo de Gardel y Le Pera)

Como en una teleserie, la elección del Partido Socialista se ha convertido en el centro de una trama de truculentas historias que transitan entre lo grotesco y lo absurdo. Durante la fría noche del 30 de junio la Comisión Política resolvió postergar la contienda que debía realizarse el 5 de julio, para el domingo 25.

La resolución llegó tras un confuso y accidentado cabildeo entre los jefes de fracciones y luego de las amenazas del honorable diputado Marcelo Díaz de retirarse de la competencia por falta de garantías para desarrollar el proceso electoral con mínimas condiciones de transparencia y seriedad.

El asunto de fondo no solo tiene que ver con las tres mil fichas de afiliados irregulares por las que el Secretario de Organización ha sido citado a comparecer ante el Tribunal Supremo o con los 650 millones de pesos del patrimonio partidario cuyo destino no ha sido aclarado. Es parte de una crisis larga que se vincula con una sostenida pérdida de identidad, cuyas ramificaciones cancerosas no pueden enfrentarse solo con medidas disciplinarias, burocráticas o administrativas.
El balance de la directiva que antes encabezó Escalona y ahora Rossi es desastroso. Empujó la salida de Jorge Arrate, Marco Enríquez, Alejandro Navarro y un gran número de militantes, fue derrotada en la presidencial, redujo el caudal de votación, perdió dos senadores y cuatro diputados.
La falta de interés de los afiliados por participar en esta elección, tiene su origen en un malestar creciente. Existe desinterés y la retirada de la militancia activa es un proceso silencioso pero constante, provocado por la saturación con un discurso vacuo y una práctica política que no los representa. Un hecho que evidencia la crisis es la existencia de “listas de consenso” en la mayor parte de los comunales, que no se deben a la existencia total acuerdo. Sucede simplemente que pocos se interesan en ocupar cargos de dirección.
Pese a estos síntomas de descomposición, los grupos de poder temen a un Congreso General Extraordinario, porque no están dispuestos a afrontar sus responsabilidades en la derrota; aunque el sentido común indique la inconveniencia de realizar elecciones sin antes abrir un debate que permita analizar responsabilidades, aciertos y errores, para iniciar una rectificación.

Aunque la presente elección se realice, la crisis se seguirá profundizando, porque los dirigentes actuales y quiénes aspiran a reemplazarlos, no quieren un debate que ponga sobre la mesa la urgencia de una refundación del socialismo chileno.

La primera premisa para volver a un reencuentro con los objetivos que dieron sentido a la existencia del PS tiene relación con la necesidad de proponer al país un nuevo modelo de desarrollo económico, político, social y cultural, basado en la expansión los derechos ciudadanos y la disminución de las desigualdades. La segunda está vinculada con el retorno de los dirigentes al trabajo cotidiano en el mundo social organizado, rompiendo así con el distanciamiento causado por la lenta pero inexorable mutación hacia un partido electoralista, caudillista y clientelar.

En las actuales condiciones, la elección interna solo profundizará la crisis y cualquiera sea la dirección que emerja cargará con una sombra de ilegitimidad. En primer lugar porque quienes administran el PS -incluyendo a aquellos que se presentan como alternativa de recambio- se han negado sistemáticamente a debatir nuevas opciones para enfrentar los problemas que importan a la ciudadanía; y porque la actual orgánica carece de una institucionalidad capaz de garantizar una elección transparente y ecuánime.

El viernes 25 de junio asistí al homenaje en la sede de ANEF a dirigentes socialistas asesinados por la DINA. En la ocasión, los únicos integrantes del Comité Central presentes fuimos: Alfonso Guerra, Sergio Salazar, Ana Bell y el que escribe esta columna. No hubo diputados, senadores o ex ministros. Es explicable su ausencia, porque posiblemente muchos de ellos ni siquiera sepan quienes eran Exequiel Ponce, Ricardo Lagos Salinas, Víctor Zerega, Carlos Lorca o Carolina Wiff. Otros simplemente ya no los recuerdan o no quieren acordarse.

¿Hasta cuando seguiremos postergando la definición?

miércoles 30 de junio de 2010

El PS sigue al garete


Rubén Andino
Publicado en revista Punto Final - Nº 712

Las denuncias sobre irregularidades en el padrón electoral del Partido Socialista y la decisión de pasar a al Tribunal Supremo a su secretario nacional de organización, Luciano Valle, ponen todavía más en entredicho la legitimidad de sus elecciones internas.

Luego de la derrota presidencial, el malestar no sólo incluye a los que terminaron apoyando a Jorge Arrate o Marco Enríquez, sino a muchos que estuvieron con Frei. Una opinión extendida es que Osvaldo Andrade, Fulvio Rossi, Marcelo Díaz o Alvaro Elizalde son un recambio más aparente que real, que solo sirve de decorado para disimular la incuestionable responsabilidad que tienen Escalona, Schilling y Solari en la victoria de la derecha.

Crece el descontento y la frustración en las filas del partido, pero no existe la fuerza ni la claridad como para ponerlo en sintonía con los intereses y necesidades del mundo popular. Incluso los más críticos se presentan divididos en dos listas que solo se explican por rencillas de poca monta o disputas ideológicas que solo interesan a los iniciados.

En la discusión interna escasea el análisis aterrizado de los problemas de salud, educación, vivienda o regionalización, la preocupación por los bajos salarios, el endeudamiento de los pequeños empresarios, la marginación de los pueblos originarios ni las necesidades de los afectados por el terremoto.

Los candidatos no debaten sobre la unidad de la izquierda o la necesidad de construir un nuevo proyecto de desarrollo que defienda los recursos naturales, resguarde el medio ambiente o disminuya las desigualdades. Tampoco se habla sobre el deterioro de la Concertación ni sobre la necesidad de construir un nuevo conglomerado que integre a todas las fuerzas opositoras.

Existe un profundo abismo entre los intereses de la cúpula dirigente, su base electoral y los temas de interés ciudadano quedan opacados por pequeñas disputas de poder. El partido socialista ha sido vaciado de sus ideas en un lento pero sostenido proceso de reconversión hacia una maquinaria electoral en la que se imponen los intereses de caudillos parlamentarios, alcaldes o concejales que están más preocupados de sus intereses personales que de resolver los problemas de sus electores.

En esta interna socialista habrá menos votantes; aunque es posible que éste no sea un problema para la maquinaria que gobierna, ya que bastará con abultar proporcionalmente la cifra de participantes -una práctica ya utilizada en otras elecciones- para dejar a todos contentos. Más allá de cuantos voten, la realidad dice que los comunales no funcionan y que los militantes no participan de la orgánica formal.

Pero, no todo es negativo. La mayor parte de aquellos que no pisan los locales partidarios, participan de manera activa en juntas vecinales, sindicatos, espacios culturales, colegios profesionales, centros universitarios, grupos de presión y otros variados movimientos sociales. Allí reside la principal reserva moral para la recuperación del PS.

El socialismo chileno no será reconstruido sin un profundo análisis colectivo de la perdida de identidad y sintonía con el pueblo que llevó a la actual crisis, pasando por una severa autocrítica que incluya a jefes de fracciones, parlamentarios, alcaldes y otros mandatarios y a una militancia cómplice, que con su adhesión pasiva, acrítica y sumisa a esta praxis ha legitimado las conductas de sus dirigentes.

No basta ya con denunciar irregularidades, aplazar elecciones, esperar sanciones de un Tribunal Supremo completamente subordinado a los grupos de poder. La crisis del PS es tan profunda y la descomposición de toda su estructura tan extendida que lo único que cabe es una refundación.

Este PS, que sustenta todo su poder en la administración de su patrimonio material, la influencia de su bancada parlamentaria y la popularidad de algunos alcaldes; ha dejado de defender el proyecto histórico libertario, democrático e igualitario que inspiró a sus fundadores y no está representando hoy los intereses de la ciudadanía.

Cualquiera que gane esta elección será un mero administrador de esta crisis, que seguirá profundizándose hasta que "otros hombres (y mujeres) abran las grandes alamedas..." Espero que sea “más temprano que tarde…”